Peceras: vitrinas de aprendizaje

Revista: Cuarenta semanas (Familia, embarazo, maternidad)

Fecha: Febrero 2009

Peceras: vitrinas de aprendizaje

Aunque usted no lo crea, las peceras son elementos ideales para que el niño aprenda responsabilidad y cómo interactúan los animales con su medio ambiente.

 

Las peceras son una forma ideal de generar el sentido de relación, responsabilidad y variedad

en los niños. Con actividades bastante sencillas podemos lograr que sus hijos se involucren

en el cuidado de otros seres vivos.

Tener una pecera es mucho más sencillo de lo que se cree. Sin embargo, es importante tener

en cuenta que requiere de mantenimiento constante y periódico. Existen dos tipos de peceras: las de agua dulce y las de agua salada. Las primeras suelen ser las más populares por su facilidad de manejo, pues los requerimientos técnicos -como alcalinidad, temperatura o salinidad del agua- son de menor exigencia.

Para iniciarse en el mundo de las peceras no es necesario comprar todos los implementos de una sola vez ni adquirir los peces más grandes y vistosos. Sólo basta que las dimensiones proporcionen buena iluminación, ventilación, oxigenación, espacio mínimo para incorporar elementos decorativos y comodidad para limpiar.

Al momento de elegir los peces, pida asesoría al vendedor, pues hay especies muy territoriales o con necesidades de alimentación muy específicas, lo que podría generar agresiones entre los “vecinos”. Muchos especialistas aconsejan tener peces vivíparos, pues su período de vida es mayor y son más pacíficos. También se recomienda tener un pez “limpiavidrios” o “corroncho”, pues ayudará a la limpieza de la pecera.

Una pecera representa un excelente recurso de  aprendizaje, pero ello no significa que se debe dejar sin supervisión, en especial cuando se realice cualquier actividad que involucre mantenimiento o alimentación del acuario, pues podría lastimarse o perjudicar a las especies.

Asimismo, recuerde que los niños son sumamente curiosos, por lo que podrían querer tocar todo lo que se encuentra de ella. En ese caso, el “mirar con los ojos” es una buena enseñanza.

Existen muchos manuales de acuarios en el mercado. La clave es ser constante

y detallista. Recuerde:

– Elija peceras con boca ancha: así circulará mejor el oxígeno

– Ponga la pecera en un lugar seguro, libre de caídas y de ataques felinos.

– No permita que introduzcan especies desconocidas en la pecera. Consulte antes a un especialista.

– Si va a viajar, pida a alguien que se responsabilice de la limpieza y alimentación de los animales. Es muy común dejarles comida para varios días y matarlos por sobrealimentación.

– No sature la pecera con adornos, pero propicie espacios en los que los peces más pequeños puedan refugiarse.

Un niño puede aprender mucho viendo una pecera:

• Detectará evidencias externas de la vida de los peces como seres vivos, como moverse, comer y respirar).

• Se dará cuenta de que él, como ser vivo, tiene características similares.

• Verá que existen diferencias entre cada uno de los elementos que conforman el acuario: los peces, los colores, las formas, las texturas, las temperaturas, etc.

• Observará que dentro de cada grupo de similares hay elementos que los distinguen.

• Observará cómo se mueven en el espacio y cómo interactúan entre sí. También verá que cada uno tiene una función distinta.

¿Desea compartir con su hijo la experiencia de aprendizaje? Estas son algunas preguntas que puede hacerle:

• ¿Están vivos los peces? ¿Cómo te das cuenta?

• Ese pez que está quieto ¿Está vivo? ¿Por qué?

• ¿Cómo hace con la boca mientras anda? ¿Para qué crees que hace eso?

• Mientras mueve la boca, ¿Hace algo más?

• ¿Se parece a nosotros cuando hace así? ¿A ver?

• ¿Siempre nadan por el mismo lugar? ¿Por qué suben los peces cada tanto hacia arriba?

• ¿Qué comen? ¿Por qué esa cantidad y no otra? ¿Qué pasaría si no hacemos caso y le damos más?

• ¿Qué nos pasa a nosotros si comemos de más? ¿Y si comemos de menos?

• Nosotros, ¿podríamos comer lo mismo que el pez? ¿Por qué?

• Y si se nos acaba el alimento seco… ¿podemos darle de la comida de nosotros? ¿Por qué?

• ¿Todos los peces comen lo mismo?

• ¿Qué pasaría si no ponemos el pez “limpiafondo”?

Por: Lic. Ana Teresa Trujillo A.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s