Bullying impide el desarrollo de Latinoamérica

Según informe del Banco Mundial, 42 de las 50 ciudades más violentas del mundo están en América Latina. Venezuela encabeza las muertes de jóvenes.

No_Bullying_circle

Ana Teresa Trujillo Arroyo @anatetrujilloa

En Latinoamérica ocurre el 30% de los homicidios del mundo, lo que llama muchísimo la atención puesto que en esta región solamente habita el 10%  de la población del planeta, destaca un informe del Banco Mundial. Según la Unicef, Venezuela es el segundo país del mundo en el que niñas, niños y jóvenes mueren de manera violenta.

Asimismo, según un informe de la Unesco, más de la mitad de la población escolar ha sido víctima de violencia escolar (o “bullying”, en inglés). Estos datos coinciden con lo publicado recientemente en la Revista CEPAL, que indican que el 51,1% de los estudiantes del último grado de primaria en 16 países latinoamericanos estudiados señalan haber recibido insultos, amenazas, golpes o robos. El reporte indicó que las acciones más frecuente fueron: robo (39,4%), violencia verbal (26,6%) y violencia física (16,5%).

El acoso escolar o  bullying  es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre miembros de la comunidad educativa de forma reiterada y a lo largo de un tiempo determinado. Lo más grave es que se ha notado un incremento de la violencia escolar, al nivel de que las agresiones se consideran parte de la cultura del ambiente e  incluso los profesores están siendo acosados.

Quienes son víctimas de acoso escolar “Son blanco de burlas, segregación y exclusión los adolescentes con orientación sexual diferente, con sobrepeso, que vienen de culturas distintas, que son muy estudiosos, tienen cierta condición física o psicológica o con cualquier característica que los haga diferentes. En nuestra experiencia actual con 50 colegios, públicos y privados, el acoso escolar habla de muy poca tolerancia a la diversidad. El problema que tenemos en nuestro país es que el acoso escolar está enmascarado en una práctica muy común, el chalequeo”, explica Misle.

Padres y madres  suelen justificar la violencia aduciendo que es “cosa de muchachos” o le dan motivos para hacerlo, como sucede con el acoso por homofobia, que supera el 40% en la región.

 “El acoso escolar comienza desde el preescolar y no se sabe hasta que el acto se hace público”, señala Oscar Misle, director ejecutivo del Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap) y autor del libro “Violencia en los pupitres”. El especialista resalta además que la situación está llegando a secundaria.

Otro tipo de violencia escolar que llama la atención es el ciberacoso –bien sea hacia maestros o alumnos-. No se tienen estadísticas confiables, pero se estima que el 10% de la población ha sufrido de este tipo de ataques. “Hay poca data o estadística sobre el tema del acoso en sus diferentes formas porque, precisamente, como es parte de la cotidianidad no se logra identificar como una forma de violencia. Pero, ¿Cuál es la variante que se está presentando recientemente?: la violencia hacia maestros y profesores”.

Docentes acosados

Tristemente, las cifras de acoso hacia los profesores también han aumentado exponencialmente. Muchos profesores se quejan del poco profesionalismo y autoridad que infunden sus pares, mientras que otros aducen que el problema está relacionado a la formación de valores desde el hogar.

Oscar Misle agrega que tanto padres como alumnos abusan de la Ley orgánica para la protección de niñas, niños y adolescentes (Lopnna) para  intimidar y desacreditar a los profesionales de la educación. Amenazan con denunciarlos “porque la ley los ampara”; incluso sin conocer la ley. De esta manera, se ha convertido en un instrumento de abuso contra la autoridad que representa el docente.

Para la maestra Josefina Rodríguez, el hecho de que los padres no se involucren en la crianza de sus hijas e hijos y que se haya flexibilizado muchísimo el sistema educativo en detrimento de la figura de autoridad fomenta la baja en el rendimiento, rebeldía e incluso falta de respeto. “A mí varios padres me han denunciado ante el Ministerio de Educación solo por el hecho de informarles que su hijo va mal en una materia. Luego me ha tocado tener que pasar de grado niños que no saben ni siquiera leer y que están conscientes de que aprobarán aunque no hagan mucho esfuerzo. Eso lamentablemente estimula que una como docente no les infunda la sensación respeto, autoridad y poder”.

Para el profesor y experto en seguridad Hernán Matute, creador de la Cátedra Antidrogas del Instituto Pedagógico de Caracas, la situación de falta de respeto al educador como figura de  autoridad se ha agravado a consecuencia de nuevos factores que intervienen en la relación alumno-educador, entre los que destacan el consumo y venta de drogas en los planteles. “En los últimos diez años esto ha generado comportamientos distintos a los tradicionales en los alumnos que propiciaban el acoso, intimidación escolar o el llamado chalequeo”.

Para Serra Hoffman, experta del Banco Mundial, el problema está en la desvinculación de los gobiernos con los problemas del entorno socioeconómico en el que se encuentra insertada la institución: “Muchas veces el sector educativo se encuentra a nivel estatal o federal, y no hay esta articulación que se debería de tener con la comunidad cercana a las escuelas, pero son aliados muy importantes. Escuela y comunidad deben trabajar juntos para mejorar la seguridad en el camino hacia la escuela, mantener los espacios de recreación y crear un entorno más saludable”.

Hoffman agregó que otro factor clave para reducir la violencia escolar es el  involucramiento de los padres y madres en la crianza de sus hijas e hijos: “Hubo muchas iniciativas en las cuales las escuelas abren sus puertas a los padres y a la comunidad de una forma consistente como parte de su pedagogía. Un buen ambiente en la escuela puede contribuir a reducir la violencia, pero también ayudar a mejorar otros factores, como la prevención del embarazo precoz o el consumo de sustancias”.

En Venezuela no hay estadísticas oficiales respecto a la violencia escolar. Sin embargo, Cecodap le ha hecho seguimiento al tema y ha logrado concluir que más del 70% de las muertes violentas registradas en el país, se corresponden a adolescentes entre 15 y 17 años. “En vez de ir disminuyendo este tipo de violencia, hemos observado un aumento. Estamos teniendo casos de bullying en educación inicial, y eso es lo preocupante”, señala Misle.

Las denuncias siguen en aumento. Misle reportó que en 2013 recibieron 90 solicitudes de ayuda y que para noviembre de 2014 ya superaban las 100.

Tampoco hay una normativa legal con respecto a casos de violencia escolar, pues el acoso no está tipificado en Ley Orgánica de Protección al Niño, Niña y Adolescente (Lopna). “Hay un vacío normativo y legal que está generando falta de intervención por parte del Ministerio de Educación”, plantea Gloria Perdomo, profesora de derechos de la niñez e investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UCAB,

Ante este vacío legal, la Lopna solamente ha podido crear los Consejos de Protección y la Defensoría del Niño, Niña y Adolescente. “Un niño que ha sido víctima de la violencia o acoso escolar debe acudir a una defensoría (que no tiene nada que ver con la Defensoría del Pueblo) o puede ir a un Consejo de Protección, existe uno por cada municipio. Ahí se denuncia el hecho pero también se busca que se dicte alguna medida para mejorar la situación”, explica Oscar Misle.

Existe la limitante de que en las Defensorías sólo se imparten recomendaciones y se llama a una reunión de conciliación entre las partes, mientras en los Consejos de Protección es obligatorio cumplir la medida que se dicte sobre violencia escolar. A las reuniones deben asistir los involucrados en la agresión, así como familiares de víctima y victimario, miembros la institución educativa.

Asimismo, Misle recordó la importancia de que las asociaciones de padres y representantes se vinculen, pues se trata de un problema de la comunidad. “Eso es lo que nos dice que los casos se han incrementado. Las sociedades de padres y representantes deben vincularse con este tema. De hecho, hemos visto que en los últimos tiempos han sido estas organizaciones las que han solicitado el apoyo”.

De igual manera, Misle hizo énfasis en que se debe atender el problema lo más pronto posible, pues generalmente el problema se suele prestar atención cuando “se nos escapa de las manos” y “se han dado casos de padres que al no encontrar respuesta en las instituciones, toman la justicia por sus propias manos”. También destaca que en múltiples ocasiones el acosador ha sido acosado, pero como no se han tomado medidas en la institución educativa ni en la familia, asume ese rol para vengarse.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s